miércoles, julio 01, 2026

Discurso con voz inflamada por los esteroides del fanatismo literario


 Este blog no lo lee nadie. O casi nadie. Cuando, obligado por algún reclamo, menciono que guardo cierto texto aquí, mis amigos siempre saltan con lo mismo: «Ah, pensé que ya no seguías con eso». Uno de ellos, incluso, llegó a informarme —elevando el tono— que este proyecto no funcionaba para nada. El mensaje detrás de sus palabras era claro: si no tienes un montón de seguidores que te respalden, mejor no escribas. Conclusión lógica: el verdadero sentido de la persistencia en la literatura es el éxito. Una dosis mínima de fama.

Permítanme entonces disentir. Ni siquiera me parece necesario dar explicaciones.

Me gusta el silencio.

Así que aquí vamos a continuar con el trabajo. Por lo menos un par de textos al mes.

Si usted decide entrar, por favor apague su celular.

Discurso con voz inflamada por los esteroides del fanatismo literario

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