sábado, febrero 14, 2026

¿De parte de quién?

Cuando Pablo Neruda visitó Arequipa, su primera intención fue conocer a César Atahualpa Rodríguez Olcay. Siguiendo las indicaciones, se dirigió hasta la calle Puente Grau 406, en el Cercado, cerca de la Quinta Vargas. Al llamar a la puerta y preguntar por el poeta, una mujer le replicó: «¿De parte de quién?». «De Pablo Neruda», respondió este con una sonrisa. La mujer se hundió en el silencio de la casa. Al regresar, con rostro inexpresivo, pronunció: «Dice que no está». Sin inmutarse, Neruda respondió: «Está bien. Cuando regrese, dígale que no he venido».


jueves, febrero 12, 2026

Discurso del hombre que cayó a la tierra


Yo no soy uno de ustedes. No ser uno de ustedes puede ser un poco duro si uno está obligado a vivir todo el tiempo en cualquiera de los siete continentes. No lo tomen a mal. Si uno deja de lado la históricamente criminal  relación con el prójimo, la destrucción del medio ambiente y la aniquilación de las otras especies del reino animal, este  sitio es tan bueno como cualquier otro. Es un lugar lleno de posibilidades, aunque en mi afanosa búsqueda tengo que confesar que incluso yo me he visto obligado a ser cómplice de una que otra maldad. Por otro lado, los libros aquí son interesantes, las películas están llenas de hermoso movimiento, la música tiene hasta el impresionante Dolby Atmos y las mujeres prometen siempre abundante felicidad. Además, cuando se tiene hambre, a veces hasta se puede comer un buen ají de gallina. Sin embargo, tengo que reportar que algo aquí me está matando. Es algo que me tiene sitiado y que muerde, pica, roe, va degradando la calidad de mi musculatura. Se trata de algo así como los leucocitos del tercer planeta del sistema solar. Y sé que no puedo ganar. Pero mientras tanto sigo aquí, disfrutando del resto de lo que me queda por vivir. Un saludo afectuoso para todos.

sábado, febrero 07, 2026

Manifiesto de un anónimo poeta de 17 años

La estructura de la realidad ha comenzado a expulsar los restos del siglo XX. Los últimos bastiones flotan como barcos fantasma. Nuestras antiguas herramientas de navegación han quedado inservibles. El lenguaje que heredamos es ahora una patética interpretación simplificadora. La realidad se ha vuelto líquida, algorítmica, en franco desafío a lo antiguamente verosímil. La realidad se organiza en flujos de datos y en pantallas que deciden lo que existe y lo qué no merece nuestra atención. El poder ya no es una torre central que asediar; es una red invisible que se levanta sobre valores éticos que navegan la paradoja. Por ello, el autoritarismo ideológico y las otras lacras del espíritu no regresan con sus viejos uniformes, sino que mutan, infiltrándose a través  de la fragmentación, la sensibilidad digital y la erosión de la verdad. Frente a este fenómeno, la repetición de viejas consignas es una terquedad que en la práctica se revela como una forma de rendición. La nueva era exige audacia creativa a la altura de este presente que tan velozmente se transforma en futuro. No se trata de retocar fachadas, sino de inventar una nueva caja de herramientas intelectuales que sea capaz de nombrar lo que todavía no tiene nombre. El experimentalismo de nuestros abuelos ahora es otra forma de retórica. El desafiante arte conceptual  se ha diluído en ingenio, en marketing, en simple fraude. La poesía callejera, coloquial, de cantinera intensidad se ha ahogado en su vómito. Los malabaristas del lenguaje, con su presunta erudición y sus frases provocadoras, son ya sordos, ciegos, no dicen nada. Y es que solo abandonando las viejas certezas podremos habitar con dignidad la incertidumbre de este nuevo y salvaje mundo. Y aunque es cierto, estamos desconcertados y muy conscientes de nuestra insignificancia, nos queda apretar los dientes e intentar que algo de lucidez se abra paso. La manera de luchar ha cambiado, pero sigue siendo una misión urgida de heroísmo (Si nos liquidan y todo está perdido por lo menos será divertido que nuestras últimas palabras sean las tres palabras más hermosas: Te lo dije).


domingo, febrero 01, 2026

Solo contestaré en presencia de mis abogados


No hace mucho en un bar una amiga dijo (usando un enérgico tono de voz) que los arequipeños tendríamos que preferir la cerveza arequipeña. En otra ocasión, una simpática jovencita usó también un airado gruñido para acusarme de usar palabras ajenas a mi idioma natal. Recientemente un escritor español pretendía que yo le explicase los matices de la cachua serranita. No sé por qué la gente piensa que el hecho de haber nacido en una precisa coordenada nos condena a ser eternamente fieles a nuestras raíces. Yo aquí alzo la voz para declarar que  rapazmente codicio todo lo que no es mío.

jueves, enero 22, 2026

Certeza cívica


Dice Ruben Blades que eso de que hay que respetar las ideas ajenas es incorrecto. Las ideas ajenas no se respetan, lo que se respeta es el derecho de los otros a tener ideas estúpidas.

martes, enero 20, 2026

La juventud no está en el corazón


La percepción del futuro es lo que define el presente. Si en nuestra cabeza el futuro se extiende como algo probablemente emocionante, estamos en modo juventud. Pero si el futuro muestra su estricto entramado, estás acabado, compadre.  

Siempre se dice que el joven vive inmerso en el presente. Esa desgraciada criatura hace eso solo porque tiene en sus manos un tiempo rebosante de futuro. El presente es un animal salvaje y voraz que se alimenta sin parar de una ficción, un ideal cualquiera. El contenido de una ficción es parte esencial del mobiliario del  futuro. Cuándo el futuro aparece amarillento y sin objetos imantados, todo yace trabajosamente sobre la tierra. 

Cuando todo yace trabajosamente sobre la tierra, estás acabado, compadre.

Ilustración: Piero Quijano.

jueves, enero 15, 2026

La X de una ecuación desconocida


La mayoría de los personajes de Dostoyevski son temperamentos desenfrenados o patéticos que exhiben una erizada personalidad. Nabokov aseguraba que los personajes de su compatriota eran neuróticos, bipolares y algunos hasta siniestramente psicopáticos. Pero lo que los hace fascinantes es que en el núcleo del alma de estos desdichados bulle el bien y el mal, la furia y la piedad, la sed de sangre y la terrible luz del amor. Quizá por eso encontramos fascinantes esta galería de seres excesivos, quizá por eso Dostoyevski es un clásico vertiginoso.

Toda tragedia representa el conflicto, que genera dolor, entre dos situaciones irreconciliables. La tragedia se origina en la ruptura del curso ideal de las cosas a causa de algo que contradice nuestros deseos. Con frecuencia es producto de una tensión entre el libre albedrío y el determinismo. A diferencia de la tragedia griega que implicaba la destrucción total cuando el héroe se enfrentaba a fuerzas implacables como los dioses o el destino, Dostoievski deja una puerta abierta a la redención, aunque siempre a través del sufrimiento. Dostoyevski era irrevocablemente cristiano y consideraba que solo se podía alcanzar la gracia tratando de entender los insondables caminos del dolor. 


martes, enero 13, 2026

La balada del imperfecto imbécil


Un 'perfecto imbécil' es aquel que, en su plenitud, coincide totalmente consigo mismo, negando siempre su propia estupidez. Entonces la opción más digna para un ser humano es intentar ser un imperfecto imbécil. El triunfo del espíritu humano no es lo ideal, sino la imperfección del error. Al reconocer nuestra necedad, dejamos de encarnarla sin remedio. Convertirse en un imperfecto imbécil es habitar nuestra limitación con la mirada abierta, transformando la condena de la simpleza en la impagable excitación de la lucidez.

¿De parte de quién?

Cuando Pablo Neruda visitó Arequipa, su primera intención fue conocer a César Atahualpa Rodríguez Olcay. Siguiendo las indicaciones, se diri...