viernes, junio 18, 2010

Amor eterno




Los amores eternos tienen un problema: son
Imposibles

El amor eterno anida en un trozo de la vida como anida el virus en
El sistema de la sangre

El misterio del amor eterno es un misterio sin solución
El misterio del amor eterno tiene su origen en que
Una fracción eterna de la vida
Es más potente que
El resto de la vida
Es más potente que
Los días apacibles
Es más potente que los logros inmensos de la civilización humana

Los amores que en la vida
Son atacados de pronto por un trozo eterno del amor
No se terminan
Nunca
Nunca
Aunque
Pueden morir
Es cierto
Mueren

Los amores eternos son demasiado eternos para ser completamente reales y
Un día cualquiera ella dice
Basta ya
Basta ya
O él se cansa de no saber seguir siendo feliz y
Bota espuma por la boca
O todo el mundo lucha contra el amor eterno porque el amor eterno es
Irracional
Antisocial
Absurdo
Una maldita maldición que le pasa a uno cuando está completamente enamorado
Un trozo peligroso que
Destroza vidas
Produce llantos
Y gritos
Y aullidos
Y hasta inventa las traiciones
Porque hay quien cree que el amor eterno es sólo un trozo de cristal
Y que es suficiente
Dejar caer el amor eterno
Para que estalle

Pero cuando el amor eterno se esfuma un día cualquiera
Pero cuando el amor eterno
Se hace invisible por la mañana o por la noche
Y parece que no fue nunca que
Nunca existió
Que el amor eterno
No existe en realidad que
Es una mentira que
Todo está apagado en el maldito tablero que
Todos aquellos actos salvajes
Los besos encendidos
Los himnos en medio de la cama
Todo eso
Todo eso
No fue nada
Sólo un extraño caso de enfermedad en el país
Una erupción, unos espasmos
Un cuadro clínico que se puede registrar en aparatos
Y que además
Tiene remedio
Sí, sí
Sólo hay que sofocar la fiebre con violentas inmersiones
Sólo hay que arrancar algo que está enterrado entre las venas
Y luego quemar los cuerpos
Alejarlos para siempre de la plaza
De las calles
De la casa
Para que por fin los días de paz regresen al hogar
Y todos podamos hacer nuestros deberes
Y tener hijos
Y hasta decir te amo
Sin vergüenza.

(Del libro: Canción de amor de un capitán de caballería para una prostituta pelirroja.Ediciones Santo Oficio. Lima 2002)