miércoles, junio 08, 2016

Obras completas del Inca Garcilaso de la Vega







ACERCA DE ESTA EDICIÓN
por Carlos Araníbar

En el año 2005, a iniciativa de mi excelente amigo el poeta Alonso Ruiz Rosas, surgió la idea de recopilar todos los escritos existentes del historiador cuzqueño Garcilaso de la Vega y llevar a cabo una primera publicación peruana de su obra completa. La idea, por donde se la mirase, parecía en esa ocasión algo quimérica. Sin embargo, el atrevido proyecto fue acogido con generoso entusiasmo por Bernardo Roca Rey Miró Quesada, entonces director general de publicaciones del diario El Comercio, que brindó el auxilio de un equipo colaborador puesto a mi disposición para seleccionar, transcribir y conferir las mejores versiones existentes de los textos originales de Garcilaso. Con tal ayuda y otras similares fue posible culminar el proyecto a marchas forzadas, pero tan justo a tiempo que solo se pudo presentar un tiraje preliminar de doce ejemplares de la primera edición peruana de las obras completas de Garcilaso en la XIX Feria Internacional del Libro de Guadalajara (noviembre, 2005).
Con el propósito de alcanzar una mayor cantidad de lectores, habíamos decidido entonces que toda la obra del historiador cuzqueño fuese modernizada de acuerdo con las rigurosas pautas académicas que se estilan para antiguos textos histórico-literarios. Tal operación, en esencia, no es sino actualizar ortografía, tildación y puntuación, redistribuir párrafos muy extensos y reemplazar por sus equivalentes actuales los arcaísmos, locuciones obsoletas y cultismos desusados, sin agraviar al original con adición u omisión de vocablos. Me ocupe en hacerlo según criterios que ahora vuelvo a exponer.
A una década de esos esforzados afanes y prisas, hoy llega a un público harto más numeroso esta edición en tres volúmenes auspiciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores a través de su Centro Cultural Inca Garcilaso. A partir del esfuerzo preliminar de 2005, se ofrece aquí la versión final de nuestro propósito, con una nueva revisión de los textos originales.
Esta edición contiene toda la obra conocida de Garcilaso, incluidos sus libros mayores -Diálogos de amor de León Hebreo, Comentarios reales, La Florida del Inca-, como también sus piezas menores y textos aislados -la Relación de la descendencia de Garcí Pérez de Vargas o las cartas que halló y dio a conocer el filólogo cervantista e investigador Eugenio Asensio. Cada uno de los textos va precedido por una sucinta explicación de su carácter y contenido.
En el caso de su obra cardinal, los Comentarios reales, se incluyen las versiones íntegramente revisadas y actualizadas del glosario y las notas de una edición que hace muchos años prepare para el Fondo de Cultura Económica (1991). La Relación de la descendencia de Garcí Pérez de Vargas lleva a su vez un centenar de breves notas finales, en razón de que esta obra nunca fue anotada en publicaciones anteriores. Por último, a la edición que el lector tiene entre manos la enriquece el estudio biográfico-crítico de Aurelio Miró Quesada Sosa, uno de los más connotados garcilasistas del siglo XX.
Hay escritores representativos cuyas obras, encardinadas con el espíritu y la evolución de un pueblo, transmiten y sintetizan una imagen nacional y colectiva que con el paso del tiempo gana clásica solera que no se desgasta ni deteriora, como Virgilio, Dante, Rabelais, Shakespeare, Cervantes, Goethe, Tólstoi. En esa selecta tribu literaria de narradores de ilusión se inscribe a pie firme nuestro Garcilaso, que en Comentarios reales entremezcla los viejos textos históricos en boga -Ias crónicas de Blas Valera, Cieza, Gómara, Zárate,que el estilista mejora y renueva- con notas y observaciones testimoniales y con proustianos recuerdos de infancia y adolescencia en el Cuzco y nos lega la amable y dorada visión de una antigua sociedad ideal de los incas del Perú. Más no lo hace en áridas páginas de una penosa historia erudita que pretenda hablar a la razón, sino en un colorido y vivaz caleidoscopio que, como en una suerte de confidente memoria familiar de un pasado remoto, nos obsequia cariciosas imágenes que parecen hablar al corazón.
Próximo a cumplirse 400 años de la muerte del historiador cuzqueño, esta edición de su obra completa aspira a pagar, siquiera en pequeña parte, la deuda que nuestra patria ha contraído con un personaje-símbolo que es, por consenso, el más excelso prosista que ha habido en el Perú y el más leído de nuestros escritores.
Lima, diciembre de 2015

jueves, junio 02, 2016

Mayra Albán y la retaquita




Por César Delgado Díaz del Olmo

Quien ha leído Cinco Esquinas de Vargas Llosa conoce a la Retaquita, la periodista que hace un destape sobre Montesinos y se trae abajo el gobierno de Fujimori. No fue así como realmente sucedió, pero evidentemente es así como al autor le hubiese gustado que fuese: una mujer decidida que derriba al tirano, un final de novela. No sabemos casi nada sobre Mayra Albán, salvo que es una periodista; pero algo daría por saber si ha leído la novela de Vargas Llosa. Tampoco sabemos si de talla es retaquita, pero podemos estar seguros que moralmente califica como gigante. Renunciar al trabajo por tan poca cosa, creo que fue lo que le dijo su jefe. Ya crecerás y te darás cuenta. Las hijas de Olluquito no son como Olluquito.
Pero volvamos a lo que hizo Mayra Albán: vio, denunció y renunció. Frente a ella uno se siente como Juan Peineta, el triste cobarde de la novela. Tan notable fue el gesto de la Retaquita, que el Doc en la novela por adelantado la felicita:  “… me parece mentira que, con lo chiquita que eres, tengas unos huevos tan grandes. Unos ovarios tan grandes quiero decir, perdona. Y perdón también por la lisura” (p. 209). Y lo que vio bien claro la acuciosa periodista fue que Climper había retrucado un audio incriminador para el secretario general del partido de Olluquito. Esto le trajo a la mente a nuestra periodista lo que conocía o había leído en Cinco Esquinas sobre los sucios métodos del Doc. Y dos mas dos, sacó sus conclusiones. Climper es un cleptómano, de honras, por supuesto.

Como vivimos en el Perú, las encuestas siguieron favoreciendo al invencible partido de Olluquito. Aquí viene la infeliz frase de su desesperado contrincante: El hijo de narcos es seguro que será un narco. Se impone la pregunta de orden sobre la periodista Mayra Albán: ¿estuvo su valiente acto inspirado en el de la retaquita de la novela de Vargas Llosa?  En todo caso, concuerda en que fue algo notable. Lo que falta saber es si coincidirá en los efectos, esto es si se traerá abajo la candidatura de Olluquito. Porque si esto llega a ocurrir será en gran parte mérito suyo, ya que antes todas las denuncias contra el narcopartido resultaban contraproducentes; pero después no sabemos si su denuncia habrá hecho quizá mella en la conciencia del lector y del elector. Si no habrá perdido en vano su trabajo, y nosotros la esperanza. Pero confiemos en que sí lo va a lograr, como en la novela de Vargas Llosa, que tiene un final feliz.