sábado, diciembre 24, 2016

La nueva frontera está aquí precisamente





Detrás de una trama que orquesta viejos temas[1] The OA, la nueva serie de Netflix, plantea una fantástica manera de enfocar una arcaica ambición: ser los arquitectos del destino. Hasta el siglo XX esta voluntariosa pretensión apelaba a los mantras y palabrería de los gurús de la autoayuda, pero en este nuevo siglo hay gente que empieza a ver el asunto desde la más dilatada perspectiva que han trazado los físicos teóricos. El universo es una constelación de universos. Y no sólo como imagen poética.
El argumento se arma en torno a una muchacha que tiene una misión: Recuperar el amor perdido. Inicialmente está orientada hacia el origen, el reencuentro con el padre, luego su gestión se desplaza hacia el futuro: crear las condiciones para una unión conyugal en armonía con lo benéfico de la vida.  La protagonista convoca a un grupo de voluntariosos desadaptados e inicia una acción tribal con el objetivo de encontrar la ruta hacia los diversos universos que pueblan cualquier día tormentoso. Esto haría viable el ansiado acceso a todo el poder de La Posibilidad.
El villano de la serie es un amable científico de ojos muy azules que busca explorar el territorio que se extiende después de la muerte. La meta de sus estudios de laboratorio es nada menos que salir de la oscuridad. Para tal efecto los sacrificios humanos son solo parte de la ley de la vida. Porque la experiencia de muerte abre portales hacia lo hondo.
En este nuevo siglo la curiosidad popular por el territorio inexplorado se ha extendido hacia la iridiscente zona anteriormente propiedad de lo fantástico[2] gracias a las especulaciones de la ciencia. Más allá del horizonte no solo hay millones de enigmáticos planetas sino que aquí, en nuestro mundo, invisibles para el ojo no adiestrado, hay una cantidad cercana al infinito de universos alternativos. Lo potencial es parte de lo fáctico. Lo potencial es la arcilla de lo real.
Lo curioso es que los ciudadanos religiosos quieren creer (con desesperado fervor) que por medio del poder de la voluntad, y de gráciles rituales propiciatorios, es posible navegar por el multiverso. Porque tomando habilidosas decisiones sobre lo potencial esquivaríamos el designio inextricable y diseñaríamos el universo particular. Solo con una imaginativa manipulación escaparíamos de una percepción unidimensional de la vida, esa estrecha prisión, y contemplaríamos como lo real es igual pero diferente. Las religiones tradicionales han tendido siempre a reconfigurar la mitología. Hoy, para muchos con inquietudes espirituales, los dioses exigen tener un sustento en la zona donde se aloja nuestro asombro. Y esa zona es, que duda cabe, el misterioso territorio cuya puerta ha abierto la fría racionalidad de la ciencia.





[1] La magia; los ángeles; la lucidez que oculta el delirio; la situación de trauma que genera un secuestro; la búsqueda de la plenitud; el científico que hace sacrificios humanos buscando sacar a la humanidad de la oscuridad; la fuerza de la unión; el malo que es bueno.
[2] Rick and Marty, la serie de animación para adultos explora con hilarante desenfreno la consecuencia de intrincadas ecuaciones..