lunes, noviembre 07, 2016

Gabriel Alegría y el Sexteto de Jazz Afroperuano






La presentación en el ICPN del Sexteto de Jazz Afroperuano de Gabriel Alegría el 4 de noviembre del 2016 fue un evento extraordinario. El concierto empezó con una versión de Summertime aderezada con ocurrencias de música criolla extremadamente peruana. Y las piezas que siguieron parecían buscar la rápida identificación y regocijo del público. La saxofonista Laura Andrea Mejía era tan fascinante que alguien comentó: Lisa Simpson, sin duda Lisa Simpson.
Justo antes de iniciar el intermedio Gabriel Alegría se hizo del micro y contó que es una certeza que en Trujillo nació Dios pero que, de acuerdo a su (excelente) guitarrista Yuri Juárez, es en Arequipa donde crece y se hace grande. Incluso algunos ateos agresivos aplaudieron premiando la cortesía. Entonces el valioso trompetista y frontman alzó levemente la nariz y dijo: Este concierto es gratis, no han pagado nada para escucharnos. Y sugirió que sería cheveré que todos los presentes pasen por la mesa donde dos amables señoritas ofrecían los CDs. Cada uno a veinte soles. Dos por treinta.
Luego del intermedio el máximo representante del jazz afroperuano atrapó el micro y contó que después de un cierto debate habían llegado a la conclusión que el público arequipeño estaba preparado y que iban a tocar una suite aún inédita basada en impresiones de Brooklyn (que, atención arequipeños, es un sitio que queda en New York). Este tema fue sin duda alguna el que más gustó en la séptima fila, (en la columna de la izquierda), y de pronto entre el auditorio ocurrió una metamorfosis: varios simples oyentes cuyo preciado logro en la vida era haber nacido en Arequipa, empezaron a transformarse convirtiéndose en fans vehementes del Sexteto de Jazz Afroperuano.

Luego de la pieza final el público saltó de sus asientos para aplaudir, pero principalmente para, a voz en cuello, clamar por más. ¡Otro! ¡Otro! Gabriel Alegría, un hombre joven de pequeña estatura y aspecto fibroso, agarró el micro e instruyó: “Se estila aplaudir para que regrese la banda”. Solo entonces entró el resto del sexteto para continuar gratificando al auditorio.