martes, abril 27, 2010

El albur de los 1000˚


Algo de razón tiene Szyszlo cuando asegura que los escultores son excavadores, que son sujetos que van liberando a esos trozos terrícolas de todo lo que les sobra, hasta encontrar alguna forma perdida y esencial. Los volúmenes, la materia, lo palpablemente físico. La escultura enfrenta los misterios de todo lo que está azotado por las fuerzas regimentadas por Newton. O sea todo lo que configura lo aéreo, todo el soporte de lo incorpóreo de nuestro universo.
Conocí a Germán Rondón en los viejos tiempos. Recuerdo que a lo largo del día solía modelar figuras abominables creando estupefacción en las inmediaciones de la calle Rivero. No se si pretendía que aquello cobrase vida para apoderarse del mundo. Lo que si estoy seguro es que luego de esta primera etapa empezó a comprender que el arte busca ante todo derrotar a lo monstruoso, a lo caótico, revelando –a través de ese acto de síntesis llamado belleza- claves ocultas de lo angustiosamente sin forma. A partir de esa convicción sus obras empezaron a tornarse algo más estilizadas y en ese sentido su última individual en el ICPN de Arequipa representa un interesante paso adelante.
El misterio del trozo de arcilla es que contiene en forma latente todos los trozos de arcilla del universo y un poco más. Ese plus es lo que le había interesado siempre a Germán Rondón hasta que descubrió lo fascinante del material en estado bruto, de lo aún desprovisto de atributos. Eso lo ha conducido sin duda a purificar un tanto las formas de su trabajo consiguiendo, paradójicamente, una mayor precisión con la potencia de su misión. Porque si echamos una mirada retrospectiva comprobamos que lo que siempre lo inquietó fue el dilema, el cómo distinguir, dentro de los millones de formas posibles ya ensayadas por tantos, la forma precisa que llevaría su huella. Por eso ahora su aventura parece más armoniosa, y podemos imaginarlo, poseído siempre, pero más afinado, en esas horas de perfecta soledad antes de someter absolutamente todo al albur de los mil grados centígrados.